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Objetivos

1. Incorporar en el Sistema Educativo los cambios de valores que se dan en la sociedad catalana respecto los derechos de las personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. En muchas escuelas y facultades hay personas dispuestas a apoyar nuestros derechos, pero se pasan por alto las agresiones hacia los alumnos gays y lesbianas. Se evita el debate por miedo a la reacción de la parte conservadora. Es necesario abrir el debate que la sociedad ya ha iniciado y enriquecer la educación con la actual concepción de la persona y los nuevos modelos familiares.
2. Promover acciones para el reconocimiento institucional de la homosexualidad en el sistema educativo. Implicar a la comunidad educativa en el trabajo por el derecho de todos los alumnos a una educación y formación en las diversas orientaciones sexuales. No es suficiente con el trabajo de los educadores y padres comprometidos. Son necesarias políticas institucionales por parte del Departamento de Educación y el apoyo de los centros educativos. La implicación del profesorado, AMPAS, legisladores y el mundo editorial es fundamental para conseguir cambiar mentalidades.
3. Crear y dinamizar una red de trabajo conjunto y de intercambio de recursos didácticos entre el colectivo gay-lésbico, los educadores, las familias y personas interesadas. Compartiendo nuestras experiencias y actividades ponemos las bases para evitar la discriminación y el olvido que ejercen desde la escuela y los libros de texto.
4. Trabajar para la no ocultación de la diversidad afectiva y sexual en el currículum escolar y, en consecuencia, en los materiales de las editoriales dirigidos a niños y adolescentes. Actualmente la homosexualidad ni tan siquiera se trata en los créditos de sexualidad. Tampoco forma parte del trabajo de la diversidad. Se ha de tratar al mismo nivel que el género, la educación ambiental o la educación para la salud: CONSTITUYE UN EJE TRANSVERSAL. Es necesario que esté presente en todas las áreas del currículum.
5. Dar a conocer la realidad y los derechos de los adolescentes y educadores gays y lesbianas. Parece que los alumnos homosexuales prácticamente no existen, que comienzan a aparecer cuando dejan la secundaria. No han recibido apoyo por parte de las instituciones escolares y les falta confianza en sí mismos. Su camino de silencio hasta la juventud es una prueba que la homofobia hiere a la gente joven y una señal clara de discriminación. Cuando el alumnado cree que se puede faltar el respeto y discrimina al profesorado gay/lésbico, aprende una lección perjudicial: que discriminar está bien. Los educadores no han de esconder que son lesbianas o gays, y las escuelas no pueden ignorar el acoso existente contra ellos.
6. Hacer de las escuelas entornos seguros y favorables para la maduración y crecimiento afectivo de todos los alumnos. Cuando tenemos miedo somos víctimas preferentes. Los chicos y chicas con un buen nivel de autoconocimiento y autoestima se muestran más seguros de sí mismos. Por eso mismo son en menor grado víctimas de la homofobia y pueden estar en mejores condiciones para un buen rendimiento académico.