Explicación de la campaña ¡Vuelve al cole!

En las escuelas y a los educadores les cuesta reconocer que tienen alumnos gays o lesbianas en sus aulas. Les cuesta entender y aceptar la responsabilidad de la tarea de educar en la diversidad afectivosexual. Es necesario que la escuela sea consciente que los adolescentes g/l necesitan expresar sus deseos tal y como lo hacen sus compañeros y compañeras, que son alumnos com el derecho a conocerse a sí mismos, derecho a vivir plenamente y realizarse. Mientras el resto de adolescentes manifiestan la sexualidad en su vida social, los adolescentes g/l todavía han de limitar y segregar su esfera afectiva y sexual respecto la vida social, tienen miedo y son todavía víctimas preferentes.

La escuela sabe que los chicos y chicas con un buen nivel de conocimiento personal y autoestima se muestran más seguros de sí mismos. Por lo tanto, también seán en menor grado víctimas de la homofobia y estarán en mejores condiciones para un buen rendimiento académico. La escuela puede trabajar para que estos adolescentes no sufran el rechazo propio de tener sentimientos tabú y puede evitar que la presión de conformarse con las corrientes mayoritarias le lleve hacia un dilema que a menudo acaba siendo intolerable.

Todavía muchos adolescentes homosexuales (presuntamente o de facto) son víctimas de la violencia homofóbica, del rechazo y de la hostilidad. Los homosexuales que consiguen disimularlo, han de reprimir sus sentimientos; los más visibles (gays afeminados, lesbianas masculinas) han de sufrir insultos y burlas. Queda por hacer una labor de educación en el respeto por la diferencia entre las personas.

Por otro lado, los adolescentes g/l a menudo se sienten solos e incomprendidos durante esta difícil etapa de la vida. Probablemente no se sentirían tan solos si contaran con el apoyo y el referente que supone tener un profesor g/l en el aula, o si conocieran cómo se han relacionado la homosexualidad con las artes y las ciencias. Se han silenciado los personajes homosexuales y la homosexualidad en relación con las diferentes disciplinas (biología, literatura, historia, lengua...). El caso de la antigua Grecia es el más conocido, pero hay muchos más.

En este proyecto queremos implicar a las personas homosexuales y heterosexuales que ya se han ido de la escuela y que consideran que esta no trabajó adecuadamente por las necesidades y los derechos de los adolescentes g/l. La campaña es una adaptación del Go Back to School que cada otoño lleva a cabo el GLSEN en los Estados Unidos. Es una campaña de continuidad, que lanzan cada septiembre. Consiste en invitar a la gente a dedicar un poco de tiempo para escribir una carta a su antigua escuela explicando la importancia que tiene para los adolescentes g/l el hecho de ser reconocidos, de recibir modelos positivos y referentes respetuosos e integradores. También es necesario que estas cartas dejen clara la responsabilidad que tiene la escuela cuando gira la cara y no hace nada para atender a los adolescentes g/l que necesitan ayuda. Se puede narrar una experiencia personal o la de un amigo de la escuela para ayudar al profesorado y al equipo directivo a entender que la homofobia hace sufrir a la gente joven. Se puede continuar con una llamada telefónica, ofreciéndose para colaborar. También ofrecemos la posibilidad de enviar una postal con el texto pre-impreso o enviar un e-mail, si bien creemos que una carta tiene más peso.

A medida que los educadores reciban cartas, se sensibilizarán de la importancia de esta cuestión y podrán contactar con INCLOU para obtener recursos didácticos, dando sentido a la tarea que hacemos desde nuestra asociación. Esta educación boca a boca puede ser una poderosa herramienta para generar cambios sociales.

NOTA: Esta campaña ha merecido ser mencionada en un informe de ILGA-Europa e IGLYO como buena práctica para la inclusión social de jóvenes GLBT.


INCLOU: gais i lesbianes en l'educació
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